Cómo empezar a escribir en Twitter cuando nadie te conoce
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Parálisis por análisis. O por comerte mucho la cabeza. Quieres escribir, pero has intentado lanzar algo y no te ha leído ni Peter. Y te has desmotivado. Todos hemos pasado por ahí.
No necesitas una estrategia de veinte páginas para empezar a escribir en internet. Pero sí necesitas algo que contar, encontrar a quién puede interesarle y acostumbrarte a compartirlo (ser un poco turras está infravalorado) incluso cuando parece que nadie te está escuchando.
Una de las cosas que más me sorprende cuando hablo con gente que quiere empezar a publicar en Twitter es la cantidad de personas interesantes que están convencidas de que** no tienen nada interesante que contar**. O que su historia va a caer en saco roto.
Aquí hay mucha gente lista. Mucho más lista que los que tienen muchos seguidores y publican chorradas. Desarrolladores que llevan años resolviendo problemas complicados y cambiando su manera de trabajar con la IA. Diseñadores que podrían explicar y enseñar por qué una interfaz funciona mejor que otra y cómo crearlas sin que sean AI-slop. Personas que están montando una empresa o intentando sacar adelante un producto.
Todo esta gente (y tú) tiene experiencia, opiniones y conocimientos. Pero cuando les preguntas por qué no publican, casi siempre aparece alguna variante de la misma respuesta: “¿Y qué voy a contar yo? No sé cómo empezar. Es que nadie me lee.”
Este es el problema principal. Hay que empezar. Y hay que ser constante.
Nos hemos acostumbrado tanto a consumir contenido de personas que ya tienen una audiencia que pensamos que, para empezar a escribir, primero tenemos que convertirnos en una de ellas.
Tener ideas originales. Dominar un tema a fondo. Escribir hilos increíbles. Saber cómo funciona el algoritmo (spoiler, yo no tengo ni idea). Y, por supuesto, tener algo que decir que no haya dicho nadie antes.
Pero** escribir en internet no empieza por ahí**. Vamos a poner las bases.
Mis números de twitter
Esta es mi historia en twitter. Me hice cuenta en 2022, cuando entré en Manfred. No publiqué nada hasta inicios de este año, prácticamente. Alguna cosa suelta del trabajo, pero poco más. Este año decidí dedicarle algo más de tiempo. Y ha funcionado.
He pasado de no tener comunidad a generarla. De unos pocos followers a +7K y, sobre todo, a que cada tweet que escribo tiene impacto. Para mí o para la compañía en la que trabajo. Raro es el tweet que baja de 30-50 likes. Raro es el tweet que no tiene un montón de guardados.
Y eso se traduce en muchas cosas: desde oportunidades laborales hasta amigos de verdad. Twitter as a Service.
No me interesa tanto el petardazo de abril-mayo sino cómo a partir de junio la cuenta sube y se mantiene.
Esto de los números y de cómo he llegado hasta ahí, si interesa más, puedo dedicarle un artículo concreto de cómo empecé y qué contenidos me han funcionado mejor, etc.
Tienes muchas más cosas que contar de las que crees
Tú tienes una historia. Tú haces cosas que nadie hace. Frase de Mr. Wonderful o de Laura Lacarra: “Tú eres único.”
Imagina que eres desarrollador/a y llevas toda la mañana peleándote con un problema que finalmente consigues resolver.
Para ti, probablemente, no ha sido más que otro lunes de trabajo. Pero puede que haya cientos de personas que se encuentren con el mismo problema y todavía no sepan cómo solucionarlo.
O que seas diseñador y hayas descartado tres versiones de una interfaz antes de llegar a la definitiva. ¿Por qué descartaste las otras? ¿Qué funcionaba mal? ¿Qué aprendiste durante el proceso? ¿Por qué la última es la mejor?
Ese tipo de cosas son interesantes. Aunque tú a veces pienses que no.
No porque sean especialmente extraordinarias, sino porque contienen algo que no se puede fabricar fácilmente: experiencia real. La tuya.
Yo hablo desde mi voz y desde mi perspectiva. Por eso también funciona lo que escribo. Nadie más puede hablar de lo que he hecho en Manfred o de lo que estoy haciendo en Helmcode. Y a veces lo mezclo con temas interesantes un poco menos “de empresa” pero de interés más general, pero siguen siendo temas que yo controlo.
Una de las mejores maneras de empezar a escribir es prestar atención a lo que haces cada día. A los problemas que resuelves, las cosas que descubres, las conversaciones que te hacen cambiar de opinión o las decisiones que tomas y que otra persona podría cuestionar.
No necesitas tener una gran conclusión o un gran aprendizaje. A veces basta con explicar algo que has probado y contar qué ha pasado. Ojo, intenta que sea algo interesante y que apetezca leer.
Lo importante es que empieces. Luego, escribir bien y de manera atractiva para otros será el siguiente paso.
Deja de intentar escribir tuits interesantes
Suena contradictorio, pero creo que intentar ser interesante constantemente es una de las formas más rápidas de acabar escribiendo cosas bastante aburridas. O de parecer un poco pedante. O una mezcla de todo ello.
Cuando te sientas delante de una pantalla pensando «necesito publicar algo que tenga impacto», ya las has liado, pollito. A veces, publicas algo que para ti es una tontería y lo peta. Y luego te curras algo chulo que te lleva tiempo y no llegas a toda la gente que querrías.
Mi consejo es que seas tú (siempre que no tengas opiniones de mierda) y que evites intentar estas cosas:
-
Buscar frases contundentes. Todos tenemos strong opinions, pero seguramente no quiero conocer las tuyas.
-
Intentar encontrar una opinión polémica. Es la manera más fácil de generar números pero también la de perder mucha credibilidad. Mi manera de hacer y crecer es otra.
Mi consejo es que pienses más en cómo conseguir que la gente se detenga a leer. Que pare el scroll, que te lea y que reaccione.
No digo que la forma de contar las cosas no importe. Importa muchísimo.
Pero hay una diferencia entre trabajar una buena introducción para una idea interesante y construir una idea alrededor de una introducción que sabes que puede funcionar.
¿Por dónde empiezo, Borja?
Yo empezaría por algo bastante sencillo: documentar.
Si has descubierto una herramienta útil, cuenta para qué la has utilizado y qué limitaciones tiene. Si estás construyendo un proyecto, comparte alguna decisión interesante. Si has leído un artículo que te ha hecho cambiar de opinión, explica qué pensabas antes y qué piensas ahora.
Con el tiempo, aprenderás qué temas interesan a los demás, cuáles te gusta desarrollar y qué forma de escribir resulta más natural para ti.
No necesitas resolverlo todo antes de publicar el primer tuit. Arranca.
Twitter es una conversación. Trátalo como tal
Hay otro error bastante habitual: abrir Twitter, escribir algo, publicarlo y esperar a que empiecen a llegar los seguidores. No funciona así para todo el mundo.
El problema es que, cuando empiezas, prácticamente nadie sabe que existes. Puedes escribir algo buenísimo y que no lo lea casi nadie. No necesariamente porque el contenido sea malo, sino porque todavía no has construido una red de personas interesadas en lo que cuentas.
Por eso creo que una parte importante de empezar a escribir consiste, precisamente, en leer y conversar.
Encuentra personas que trabajen en cosas que te interesen. Lee lo que publican. Participa cuando tengas algo que aportar. Haz preguntas, comparte experiencias y discrepa cuando tengas argumentos para hacerlo.
Yo respondo a mucha gente durante el día a sus tweets, artículos, etc. Muchos de ellos son ya amigos. Hazlo desde la genuidad. Que te nazca. Participa de verdad.
Esto te ayuda a empezar a generar conversaciones y gente que te empieza a ver.
Muchas de las oportunidades que aparecen gracias a Twitter nacen así. Empiezan con una conversación, continúan con otras y, meses después, terminan convirtiéndose en una colaboración, un proyecto o una amistad.
Plantar la semilla y dejarla germinar.
A veces nos obsesionamos tanto con conseguir seguidores que olvidamos que detrás de esas cifras hay personas. Y la verdad, es lo mejor de toda la red social. Olvídate de los números.
No necesitas construir una marca personal
Al menos, no como primer paso.
Entiendo que hablar de marca personal tiene sentido desde el marketing. Pero creo que, para alguien que todavía no ha empezado a publicar, puede convertirse en una barrera innecesaria.
No hace falta definir tu posicionamiento, elegir pilares de contenido, establecer un tono de voz y diseñar una estrategia editorial.
Empieza a escribir sobre las cosas que te interesan y que conoces. Observa cuáles generan conversaciones interesantes y cuáles te apetece seguir explorando. Presta atención a las preguntas que te hacen otras personas.
Poco a poco aparecerán temas recurrentes. También una manera de explicar las cosas, un criterio reconocible y ciertas opiniones que probablemente acabarás defendiendo más de una vez.
Tu voz se construye escribiendo.
Y no tiene por qué estar perfectamente definida. Puedes cambiar de opinión, descubrir intereses nuevos o empezar a hablar de temas que hace seis meses ni siquiera conocías.
Eso no significa que estés haciendo mal tu marca personal. Significa que eres una persona y que evolucionas.
A mí me ha llevado tiempo tener mi voz y que la gente la acepte como mía. Pero sin duda, pierde tiempo en dejar una huella, una impronta en tus textos.
¿Y cómo consigues tener impacto?
Depende de lo que entiendas por impacto.
Si tu objetivo es conseguir el mayor número posible de seguidores, probablemente necesites pensar mucho más en distribución, frecuencia, formatos y en qué tipo de contenido tiene posibilidades de circular fuera de tu audiencia. A mí esto me parece muy aburrido. La fórmula de las cuentas grandes tiende a ser: noticias, actualidad, refritos, vídeos, recursos gratuitos, etc. Not my bussiness.
Si este no es el objetivo que más te interesa, estamos en el mismo barco. Pero definamos qué es para ti el impacto.
Imagina dos escenarios.
En el primero publicas un tuit que consigue 100.000 visualizaciones. Recibes cientos de likes, ganas algunos seguidores y, a los tres días, prácticamente nadie se acuerda de él. Flor de un día.
En el segundo publicas algo que leen 500 personas. Una de ellas trabaja en una empresa con la que te encantaría colaborar. Le interesa lo que cuentas, empezáis a hablar y unos meses después termináis trabajando juntos.
¿Cuál ha tenido más impacto?
No hay una respuesta universal para esto. Depende de lo que busques.
Por eso me parece importante no confundir las métricas de una plataforma con el valor que escribir en ella puede aportar a tu vida. Las métricas son vanidad.
Las visualizaciones te dicen cuántas veces se ha mostrado algo. Los likes indican cuánto ha reaccionado la gente que lo ha visto. Los seguidores pueden darte una idea de la audiencia que estás acumulando.
Pero ninguna de esas métricas explica por sí sola si estás construyendo una reputación, aprendiendo cosas interesantes o conociendo personas que pueden cambiar tu trayectoria.
Esas otras cosas son más difíciles de medir.
Y, a menudo, bastante más importantes. Y, sobre todo, lo que más me ha funcionado a mí y lo que me ha cambiado la vida.
Pero aun así, intenta que las dos-tres primeras líneas del tweet o la imagen hagan a la persona pararse, leer y querer leer más. Es difícil. Requiere práctica. Pero, es la clave para que el resto del tweet funcione.
Lo que me funciona a mí
En enero, lancé una Guía Salarial en Tecnología que fue el inicio de dedicarle tiempo a esto.
En abril-mayo lancé una herramienta para analizar tu CV.
A partir de ahí, he perfilado mi trabajo en Twitter para conseguir un pequeño playbook que a mí me funciona.
- Siempre intento publicar con** una imagen o con un vídeo**. Funciona mejor para romper el scroll. No todo lo necesita, pero ayuda a que tenga más impacto desde el principio. También porque explica el texto.
https://x.com/borjaperfra/status/2110389540581953740?s=20
- Post largos y artículos. Me cuesta mucho escribir en 140 carácteres. También en 280. Así que pago Twitter para poder dar la chapa a la gente. Escribo post largos y artículos para gente que se para a leer. No me interesa el público fugaz. Dedico tiempo a esto y me gusta que la gente vaya poco a poco conociendo mi manera de pensar. Y, sorprendentemente, funcionan muy bien.
https://x.com/borjaperfra/status/2108869895156813904?s=20
- Trabajo bastante las guías como esta que estás leyendo y el construir cosas en público: publico vídeos o imágenes de conceptos iniciales y de cómo los voy evolucionando.
https://x.com/borjaperfra/status/2103945799461666922?s=20
- Estar atento a la conversación actual. Qué temas preocupan a la gente donde yo puedo aportar. Qué es recurrente en la conversación. Es importante ubicar los temas que tiene sentido mover con más urgencia, porque la conversación está ahí, y también los que no.
https://x.com/borjaperfra/status/2112246508376444987?s=20
- Responder a la gente y crear comunidad. Dedicarle tiempo a responder comentarios en tus publicaciones o en los DM’s. También apoyar las publicaciones de gente que te sigue y que te parece interesante.
https://x.com/borjaperfra/status/2114023421667352718?s=20
- Evitar parecer un gilipollas: hay dos cosas de las que no hablo ni me meto: política y fútbol. No me interesa esa conversación en twitter. Y a mi audiencia tampoco. Me siguen por mi conocimiento y mi divulgación en otras cosas. Intento no lanzar tweet desde la ira o la rabia. Intento no hablar mal de otras personas o cuentas. Intento, en definitiva, aportar a quien me lea. Y sobre todo, no parecer un gilipollas ni una de las veces que twitteo. Espero conseguirlo. Parece una tontería, pero es importantísimo
Una manera sencilla de empezar
Si mañana tuviera que abrir una cuenta desde cero, haría algo bastante sencillo.
Durante las primeras semanas intentaría identificar a las personas con las que me gustaría conversar y empezaría a participar en sus publicaciones. Al mismo tiempo, compartiría algunas cosas relacionadas con lo que estoy haciendo: un aprendizaje, una herramienta, una pregunta, un experimento o una opinión que pueda argumentar.
Probaría formatos distintos. Algunos tuits serían cortos, otros necesitarían más contexto. Publicaría capturas, ejemplos o pequeños vídeos cuando ayudaran a explicar algo.
Y revisaría qué sucede, pero sin esperar que cada publicación funcione.
No todos los tuits tienen que funcionar. No todas las opiniones tienen que ser originales.
Y, sobre todo, no necesitas convertir cada aprendizaje en una lección para los demás. Eso es en LinkedIn, aquí no.
Lo importante es que seas consistente y te des tiempo. Después de unas semanas, revisa cómo empezaste y dónde estás. Espero que tengas algo más que una colección de publicaciones: conversaciones, ideas nuevas, personas a las que seguir y una comprensión un poco mejor de qué merece la pena contar.
Yo hago un ejercicio de contención importante. No publico lo primero que me pasa por la cabeza (esto es muy importante si las neuronas te patinan) y solo publico una o dos cosas al día para que sean aquellas cosas que realmente merecen compartir.
Escribir en internet tiene efectos acumulativos. Interés compuesto si eres más de números
Creo que esta es la parte más interesante de todo.
Un tuit aislado probablemente no cambie demasiado tu vida. Pero escribir con cierta constancia durante meses o años puede acabar teniendo consecuencias difíciles de anticipar.
A mí esto me lo enseñó David Bonilla con la Bonilista.
La gente empieza a asociarte con determinados temas. Algunas personas recuerdan algo que escribiste. Otras te recomiendan cuando alguien busca a una persona con tus conocimientos.
Empiezas a posicionarte en la cabeza de los demás.
Y empiezan a aparecer conversaciones que, de otra manera, probablemente nunca habrías tenido.
No es automático. Lleva tiempo y constancia. Tampoco está garantizado el éxito porque depende mucho de ti: de lo que cuentas y cómo lo cuentas.
Pero existe una diferencia enorme entre hacer cosas interesantes y que nadie fuera de tu entorno sepa que las haces, y acostumbrarte a compartir una pequeña parte de ese trabajo con el resto del mundo.
Por eso, cuando alguien me pregunta cómo empezar a escribir en Twitter, no le recomendaría que se obsesionara con el algoritmo.
Mi consejo final: busca gente interesante con la que hablar y acostúmbrate a poner tus ideas por escrito. Esto no es una guía para construir una cuenta de 20K seguidores. Si no, para que puedas empezar.
Aunque al principio te lean cuatro personas.
Sobre todo al principio.
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